Un hombre: José Gras
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Un hombre: José Gras, una intuición


Sólo unas mujeres profundamente enamoradas de su Rey y consagradas a Él, podían entregarse a la pasión de hacerle reinar en el corazón de todos los hombres, haciendo posible la paz, la justicia, la verdad, y el bien en todas las naciones.

Hombre de ayer para hoy. Sólido, de gran fortaleza y energía de carácter, práctico, muy trabajador y activo, afrontó la vida como don.

Recibió de Dios gracias extraordinarias, permaneció fiel a ellas hasta el fin de su vida de modo heroico, poseyó las virtudes capaces de perfeccionar y embellecer un alma cristiana.

Nació en 1834 en Agramunt, un pueblecito de la provincia de Lérida, en el seno de una familia muy pobre y muy cristiana. A lo largo de los años, nada condiciona su estilo de vida pobre y humilde. Tenía espíritu de servicio. Desde niño se distinguió por su inteligencia e interés. Estudió en Barcelona y fue ordenado sacerdote en 1858.

Tiene una biografía llena e intensa y es descrito como "incansable". Se adelanta a su tiempo. Recorre varias ciudades de España como un apóstol y en 1866 fija su residencia en la Abadía del Sacro Monte.

Funda una Asociación: Academia y Corte de Cristo: Inteligencias y corazones al servicio de Cristo y la Verdad. Funda también una Congregación religiosa: Hijas de Cristo Rey, hoy extendidas en Europa, América y África.

"Cristo reina" fue su lema, su divisa y su vida. Fue un testigo viviente, un modelo vivo, un testimonio acrisolado de lo que es una vida entregada por entero al REINO y a los hombres.

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